Lenovo Legion T730, análisis y opinión | Gaming

Como jugadores, la tradición nos ha enseñado que no debemos fiarnos a la primera de un PC de sobremesa premontado. Han sido muchos, muchos años de equipos creados por tiendas y por grandes superficies que costaban sustancialmente más que un PC hecho por piezas y que, para más inri, era bastante menos potente.

Sí, eran una opción para quien no quisiera calentarse la cabeza creando un ordenador pieza a pieza, pero eso es algo que ya no es tan complicado (hay millones de tutoriales en YouTube) y está la competencia de los portátiles, que cumplen el papel de equipo gaming para muchos usuarios.

La propia Lenovo cuenta con portátiles tan potentes y equilibrados como el Legion Y740 que analizamos hace unos meses, pero si queremos un rendimiento con menos limitaciones, hay que irse a un sobremesa.

  Lenovo Legion T730
Procesador Intel Core i7-9700K
GPU RTX 2080 | 8 GB GDDR6
Memoria RAM 16 GB DDR4 en 2 slots de 8 GB a 3.200 MHz
Almacenamiento SSD Samsung PCIe M.2 de 256 GB | 1 TB HDD
Puertos Puertos delanteros: 2 x USB 3.0, jack de 3,5 mm, entrada de micro | Puertos traseros: 4 x USB 3.0, 2 x USB 2.0, RJ45, salida de audio
Disipación Ventilador de entrada en parte frontal | Disipación líquida de CPU con radiador y dos ventiladores | Salida de aire caliente de fuente de alimentación
Sistema operativo Windows 10
Conectividad inalámbrica Bluetooth 4.1 | Wi-Fi integrado
Precio Desde 1.590 euros

A continuación, vamos con el análisis del Lenovo Legion T730 que me ha acompañado durante estas últimas semanas en mis sesiones de juego por placer, pero también a la hora de probar juegos que no han salido.

Spoiler: tenía que pensar en los horarios de juego, pero no en los requisitos de cada título, y teniendo en cuenta que algunos llegarán a las consolas de nueva generación, ha sido todo un alivio.

Análisis del Lenovo Legion T730 por apartados:

Un monolito de aluminio en color negro con iluminación y ventana lateral

Con nombre de Terminator, el T730 es un PC convencional por fuera. No es como esos ordenadores de compañías como MSI o HP Omen (los cubos) que son piezas de diseño arriesgadas y muy compactas en algunos casos. Aquí, la compañía china ha optado por montar un PC en una caja convencional que no llama tanto la atención, pero que permite ampliar componentes de manera más sencilla.

Es una torre de toda la vida que no desentona ni en el suelo ni en el escritorio y tiene unas dimensiones de  18,45 cm de ancho, 40,8 cm de fondo y 36,3 cm de alto. Es un PC grande que se va hasta los 12 kg, pero a fin de cuentas… es un sobremesa, por lo que no tiene mayor importancia. 

 

 

 

 

 

El color negro azabache es muy, muy elegante y los materiales que predominan son el polietileno de buena calidad y el aluminio. Que sea un sobremesa tradicional no está reñido con la estética, y aquí encontramos algunos detalles muy elegantes. Para empezar, en el frontal tenemos el logo de Legion con la característica «Y» iluminada en color blanco. 

 

Este frontal tiene una parte inferior en la que encontramos tres ‘laderas’ de plástico pulido y brillante, así como una zona con rejilla metálica en forma de panal que esconde una serie de LED RGB para crear ambiente.

En la parte superior tenemos una pestaña que podemos desplazar hacia arriba y que deja ver un lector de DVD.

 

 

 

 

 

En el lateral izquierdo tenemos una ventana de cristal templado que deja ver los componentes y la iluminación. Tiene ese mismo diseño con celdas hexagonales para mantener la coherencia con el frontal… y no se puede abrir. No es una ventana como la de otros PC, que se abre mediante una palanca. Si queremos abrir ese lateral, debemos retirar la placa entera (quitando dos tornillos para los que no necesitamos herramientas).

 

 

 

 

 

En la parte trasera nos encontramos la salida de aire caliente de la disipación del procesador, una serie de puertos de los que hablaremos más adelante y, en la parte inferior, la salida de aire de la fuente de alimentación. Por cierto, la fuente de alimentación no tiene botón de encendido/apagado como tienen las que compramos aparte para montar un PC.

 

 

 

 

 

Cosas a destacar: la placa del equipo es custom, por lo que en la carcasa no hay huecos innecesarios y, además, no vemos puertos HDMI repetidos, por ejemplo. Cuando tú montas un PC, tienes los HDMI/DP de la GPU y, además, el HDMI de la placa base. Aquí eso no existe, ya que es un PC pensado para usar con GPU discreta.

En el lateral derecho, tenemos una plancha de aluminio con textura que también podemos retirar de forma sencilla, aunque no tiene mucho sentido a no ser que queráis reorganizar cables.

 

 

 

 

 

Terminamos con la parte superior. Está construida en plástico rayado y cuenta tanto con el botón de encendido como con dos puertos USB y entrada de micrófono y auriculares.

 

 

 

 

 

Además, tiene un asa que destaca y que nos permite transportar el equipo de una manera más sencilla. Está firmemente fijada al equipo.

Y por dentro… buena gestión de cables, espacio para que circule el aire y el polvo

Como hemos dicho, es muy sencillo abrir este PC si queremos actualizar los componentes. Lo único que debemos hacer es quitar dos tornillos en la parte trasera derecha para quitar la placa derecha, que deja al descubierto la zona en la que se organizan cables, y otros dos para quitar la ventana izquierda.

Una vez quitamos esta ventana izquierda, empezamos a ver cosas interesantes. Para empezar, la placa es personalizada y el formato es entre microATX y ATX. Los componentes están organizados de una forma un tanto peculiar debido a… bueno, pues a que se ha hecho según necesidades de Lenovo.

Para empezar, cuenta con el procesador y dos módulos de memoria donde solemos verlo en todas las placas, en la parte superior para la CPU y, a su derecha, los módulos de RAM. A la derecha de la RAM, sin embargo, se encuentra la unidad M.2 PCIe bajo un disipador de aluminio que cubre todo el módulo. Al principio, no encontraba el SSD y pensaba que estaba escondido en la parte derecha del PC tras la placa base, como en otros equipos, pero no, está camuflado justo ante mis ojos.

En un módulo PCIe convencional para poner la GPU en horizontal, tenemos el único puerto PCIe x16. Si queréis hacer un SLI… os podéis ir olvidando. Esta GPU es de formato blower (la de referencia de Nvidia) y cuenta con una protección de plástico que la une a la placa para evitar bamboleos en el caso de que movamos mucho el equipo de sitio.

La gestión de cables parece más que correcta. En la parte superior interna tenemos una serie de ganchos metálicos para coger los cables y podemos pasar muchos de ellos tras la placa metálica que soporta la placa base. Es complicado que se vean menos cables de los que ya se ven y, además, no intervienen en el flujo de aire del equipo.

La entrada de aire fresco es la frontal, claro, y este equipo viene con un ventilador de 120 mm que mete aire y que está situado en la parte frontal inferior. Hay espacio para meter otro igual justo encima y optimizar la entrada de aire fresco, pero teniendo en cuenta que la CPU cuenta con refrigeración líquida, no hace tanta falta.

Una cosa que no me ha gustado es que la rejilla frontal no cuenta con ningún filtro que impida que entre el polvo. Es el único punto por el que el polvo puede entrar y habría estado genial que Lenovo hubiera tenido esto en cuenta, añadiendo una protección. Los componentes internos se limpian de manera sencilla (sobre todo, buen punto que no haya disipador de aluminio para el procesador), pero de vez en cuando vamos a tener que hacer un mantenimiento para eliminar polvo y que no se lo trague la GPU.

En la parte inferior tenemos la fuente de alimentación, también protegida por módulos de plástico, y un módulo en el que encontramos el HDD y en el que podemos montar otro HDD opcional. Y, ahora sí, toca hablar de los componentes de esta bestia.

La configuración -casi- más potente de Lenovo en nuestro territorio

Es el momento de meter uñas al hardware, y es algo realmente emocionante. Este año, debido a la situación por el COVID-19, se han cancelado los eventos físicos de videojuegos y las compañías han tenido que encontrar soluciones.


Si no cuentas con un gran PC Gaming, no te preocupes, estos grandes juegos no son nada exigentes en cuanto a requisitos mínimos. 

Al final, mandan las demos y versiones beta en formato código que caduca para que podamos jugar y hacer impresiones, y es en este equipo en el que he jugado a Death Stranding para hacer su análisis -aquí impresiones del juego de Kojima en PC– y a títulos que llegarán a la nueva generación.

El hardware de este PC, salvando las distancias en la velocidad del SSD, es equivalente a las nuevas consolas, al menos a Xbox Series X, la más potente de las dos, y probar títulos como Dirt5 –impresiones– en un equipo así sin que el PC se despeine en una versión de desarrollo sin optimizar… es un auténtico gustazo.

Vamos a hablar de componentes, y empezamos por los dos que más llaman la atención. El procesador es el Intel Core i7-9700K. Es un procesador con un tiempo a sus espaldas, ya que es de finales de 2018 y cuenta con una litografía de 14 nanómetros con un TDP de 95 W.

Es muy similar a lo que veremos en consolas en la nueva generación, ya que cuenta con 8 núcleos y, atención, 8 hilos. Este procesador fue polémico porque no doblaba los hilos, pero bueno, como veremos a continuación, el rendimiento es fantástico. Va a 3,60 GHz de base y podemos subir a 4,90 GHz. Tiene GPU integrada, la Intel HD 630 que entra en juego en tareas en las que la RTX 2080 no es necesaria y, así, ahorramos algo en electricidad.

Hablando de la GPU, la RTX 2080 es una gráfica que ya tiene unos dos años a sus espaldas, pero que sigue ofreciendo un gran rendimiento. Nos habría gustado ver el modelo Super, pero esta GPU cuenta con 8 GB de memoria GDDR6 y la posibilidad de usar las tecnologías DLSS y ray tracing en juegos compatibles.

El conjunto está acompañado por 16 GB de memoria RAM a 3.200 MHz. Son dos slots de 8 GB cada uno en dual channel. Los responsables de la memoria son King Tiger Technology… y si no os suena la marca es normal. La placa es una Lenovo 36E9 con chipset Intel Z370 y si queremos ampliar componentes, podemos introducir más memoria RAM (hasta 32 GB a 3.200 MHz), cambiar el SSD M.2 (que, por cierto, es un Samsung MZVLB256HAHQ de 256 GB) y el almacenamiento HDD (un WD de 1 TB).

  Modo normal Modo máximo rendimiento de RAM y CPU
Geekbench 4 mononúcleo 5.948 6.98
Geekbench 4 multinúcleo 29.788 30.861
Geekbench 5 mononúcleo 1.325 1.338
Geekbench 5 multinúcleo 7.645 7.862
3D Mark total 9.272 9.545
3D Mark CPU 7.666 8.125
3D Mark GPU 9.628 9.850
PC Mark 6.777 6.867
Cinebench R15 CPU 1.461 1.440
Cinebench R15 OpenCL 151,13 fps 151.57 fps
Cinebench R20 3.444 3.437
Crystaldiskmark Lectura: 3.545,13 MB/a | Escritura 1.505 MB/s Lectura: 3.545,91 MB/s | Escritura: 1.516,87 MB/s

Por software, tenemos el modo estándar y el modo de CPU acelerada y memoria acelerada. Como se puede ver en las pruebas, no hemos notado prácticamente cambios entre los dos modos. Y, antes de pasar al rendimiento con juegos, vamos a decir una obviedad: el rendimiento general del equipo es excelso. 

El procesador Intel y la GPU rinden a un gran nivel y me gusta que el SSD no suponga un problema. Para creadores de contenido, editores de vídeo y fotografía que importen/exporten lotes de decenas de fotos pesadas (de más de 50 MB en formato RAW), el flujo de trabajo es perfecto.

Puede con 2K sin despeinarse y en 4K también tenemos buenos resultados

Sin embargo, aquí estamos para jugar… y jugando es como se saca el jugo a un equipo así. Ya os hemos dicho que juegos como Dirt5 o Death Stranding en Ultra a 1.080p el primero y 2K el segundo van perfectos, por encima de los 60 fps en todo momento y aprovechando tecnologías como ray tracing y DLSS. No os podemos poner tablas de datos concretas de estos dos juegos porque, por embargos en ambos títulos, nos es imposible.

A continuación, vamos a compartir una serie de vídeos y la tabla de rendimiento de diferentes juegos en los que hemos marcado todos los valores de la siguiente forma:

  • Ultra en todo
  • Resolución 2K con AA al máximo
  • Resolución 4K sin AA
  • Sin sincronización vertical
  • Sin límite de FPS


Con un catálogo de casi 200 títulos, Xbox Game Pass para PC es tu mejor opción para jugar en estos días si quieres gastar poco dinero. El primer mes cuesta sólo 1€ y sin permanencia.

Cada juego tiene sus peculiaridades, pero en títulos como The Witcher 3 y Metro Exodus tenemos hairworks activado a la máxima calidad… así como el pack de megatexturas de Gears 5. Hemos jugado con el modo de CPU al máximo rendimiento y mejora de la memoria activada, aunque en los test sintéticos no hemos notado cambios significativos, y estos son los resultados:

  FPS media 2K FPS media 4K
Overwatch 137 72
StarCraft 148 145
The Witcher 3 71 46
Metro Exodus con ray tracing 69 | ray tracing en ultra 33 | ray tracing en ultra
Battlefield V con ray tracing 52 | ray tracing en ultra 39 | ray tracing en medio
Gears 5 75,8 39,6
DOOM en Vulkan 167 95
Destiny 2 115 47

A lo largo del año, son muchos equipos los que pasan por nuestras manos. Generalmente, la inmensa mayoría, portátiles en los que, por muy potentes que sean, tenemos algunas concesiones en ciertos juegos debido a que los componentes no son equivalentes a un sobremesa (una RTX 2080 en portátil no rinde lo que una RTX 2080 en sobremesa por disipación y, sobre todo, por límite energético).

Aquí no nos hemos encontrado con problema alguno a la hora de jugar estos títulos, que son algunos de los más exigentes del mercado, a resoluciones muy altas y, además, con una muy buena tasa de imágenes. Eso sí, hay consideraciones. Y es que, mientras a resolución 2K (2.560 x 1.440) el PC puede de sobra con parámetros en ultra, filtros y 60 fps en todos los juegos, a 4K… la cosa cambia.

Hay títulos que ya no pueden mantener esa tasa de 60 fps y que, además, nos obligan a toquetear parámetros. Gears5 no tiene ray tracing, pero sí es uno de los juegos más exigentes y, además, cuenta con el parche de megatexturas instalado. La calidad de imagen es absolutamente brutal a 4K con todo en ultra y las megatexturas, pero el precio es una tasa que ronda los 40 fps.

En Metro Exodus, con todo en ultra, ray tracing incluido y hairworks, tenemos una tasa por encima de los 30 fps constante que permite jugar bien al título en 4K. El frame-time es elevado, pero el peculiar estilo del juego hace de esto una virtud.

Battlefield V con ray tracing es… otra cosa. Y es que, hay que bajar la calidad de ray tracing a medio para tener una tasa constante de más de 30 fps. Es un juego complejo porque en este título en concreto, el ray tracing es muy complicado, de ahí que haya una bajada tan notoria de frames entre 2K y 4K. 

Por la manera de trabajar del ray tracing, que en este título está 100% implementado, renderizar cada frame a 4K con iluminación con trazado de rayos es una tarea muy exigente. Quizá sea el juego de PC más exigente en estos momentos sin mods. Bajando a medio tenemos un mejor rendimiento y seguimos contando con algunas de las mejoras visuales del trazado de rayos. Aquí tenéis un ejemplo de Battlefield V en ultra a 2K con ray tracing también en ultra:

Como veis, es un PC de lo más capaz para jugar a 2K sin limitaciones, pero cuando nos vamos a 4K con todo activado, la cosa se complica. Es lógico si tenemos en cuenta que es una RTX 2080, una gráfica de 2018 que, cuando analizamos en su día, también nos arrojó estos resultados.

Refrigeración mixta que trabaja muy bien

Ya os hemos dado algunos detalles de la disipación del equipo, pero vamos a entrar al trapo a ver cómo se comporta la GPU blower y, sobre todo, la disipación por agua de un procesador que es… calentito. Como decimos, tenemos una única entrada de aire fresco en el frontal. Un ventilador de 120 mm se encarga de meter aire por la parte frontal inferior para que lo recoja, casi directamente, la GPU.

La gestión de cables internos permite que dentro haya mucho volumen que puede ser ocupado por aire, aunque realmente el único componente que necesita ese aire fresco es la GPU. Al ser de tipo blower, la RTX 2080 coge aire y lo expulsa por la parte trasera del equipo. Es decir, este aire no se queda dentro, como pasa en muchas GPU Custom y, aunque eso suena bien en teoría (el aire fresco pasa a través de un disipador de aluminio que utiliza una cámara de vapor de tamaño considerable, las tarjetas blower se calientan más que las que no lo son.

Sí, no dejan calor dentro de la caja, pero son menos eficientes a nivel térmico. El procesador, como decimos, es calentito. El Intel i7-9700K está preparado para trabajar a temperaturas muy altas, pero en este caso contamos con un sistema de disipación por agua simple que funciona realmente bien. No es una configuración custom con bomba de agua y tubos que recorren el interior del PC. 

El sistema está formado por un disipador pegado al procesador que es donde tenemos agua que se calienta y viaja por un tubo hasta el radiador en la parte trasera del equipo. El ventilador enfría el agua caliente del radiador y expulsa el calor por la parte trasera y, por otro tubo, el agua fresca vuelve al depósito del procesador para volver a iniciar el viaje.

La memoria RAM está envuelta en un disipador de aluminio y, si instalamos un segundo ventilador frontal, recibiría el impacto del aire fresco directamente y el SSD también cuenta con su propia cobertura de aluminio.

En reposo, el equipo está a una temperatura de unos 29º la placa, 48º la CPU y la GPU a unos 58º. Dicho esto, vamos a ver cómo se comporta este equipo en juegos:

Temperatura máxima Grados CPU a 2K Grados GPU a 2K Grados CPU a 4K Grados GPU a 4K
Overwatch 72º 86º 72º 85º
StarCraft 75º 85º 75º 86º
The Witcher 3 73º 86º 71º 86º
Metro Exodus con ray tracing 65º 85º 71º 85º
Battlefield V con ray tracing 98º 85º 92º 85º
Gears 5 65º 85º 64º 86º
DOOM en Vulkan 78º 86º 75º 86º
Destiny 2 54º 73º 55º 75º

Bien, temperaturas muy correctas en la CPU y en la GPU (en la GPU son sorprendentes, de hecho, por lo bajas que son en todo momento). Prácticamente en todos los juegos y desde el principio hasta el final de la sesión (periodos de una hora de juego cada título) está en esos 85º. Ahora bien, hay unas cosas que parecen raras… y es que la temperatura es más alta en el procesador en los juegos a 2K. ¿Por qué?

Realmente, no tengo una explicación a esto. La diferencia entre jugar a 2K y a 4K en nuestras pruebas es, además de la resolución, de lo que se encarga la GPU, el antialiasing. Del AA también se encarga la GPU… aunque hay soluciones en las que la CPU echa una mano cuando la GPU va a tope.

No es una explicación para que el procesador se caliente más en títulos como DOOM o The Witcher 3, y la temperatura en la GPU también debería ser mayor en 4K que en 2K porque la GPU va a tope a 4K. ¿La explicación? La tenemos analizando algunos de los frames. 

Cuando cogemos el mismo momento en algunos juegos, vemos que a 4K y 2K el trabajo de GPU y CPU es prácticamente el mismo. Varía la alimentación que llega a la CPU y la frecuencia de la GPU…. pero también la disipación.

Es decir, la GPU se va regulando para no sobrepasar esos 85º y si en un juego a 4K el ventilador va al 75%, en uno a 2K la GPU sigue a tope para garantizar un gran rendimiento, pero el ventilador puede ir tranquilamente al 50%. Ahí tenemos la explicación de por qué la temperatura es la misma.

Sobre el caso de Battlefield V… es un juego tan especial que no nos atrevemos a hacer conjeturas. Es el único que pone en una situación complicada a la CPU en 2K y 4K con picos de 98º y 92º. No es la temperatura constante, pero desde luego está muy lejos de otros juegos exigentes como Gears 5, The Witcher 3 o Metro Exodus.

Sobre el ruido: estamos ante un equipo que no es totalmente silencioso, pero que cuida bastante este aspecto. El ventilador de salida de la CPU y el de entrada de aire, por su tamaño y el diseño de las aspas, prácticamente no hacen ruido. Emiten un ronroneo constante que no molesta al jugar.

Y la GPU… las tarjetas blower son ruidosas, pero al final ese ruido se queda dentro de la caja y solo escuchamos el «soplido» al poner juegos que exijan mucho. No es algo que moleste en ningún caso, pero cuando obligamos a que trabaje… se nota.

Por cierto, que también tiene su importancia, hay que tener en cuenta que la temperatura es la de una habitación a 27º en Ciudad Real, con aire acondicionado y en pleno verano. Es un PC que expulsa mucho aire caliente, pero que, al menos, tiene unos componentes con buena disipación.

Windows 10 Home con software de Lenovo con Bluetooth y Wi-Fi integrado

Ya hemos visto lo que rinde y, ahora, es el momento de ver si tiene algo especial en el software. El Legion T730 cuenta con Windows Home de serie y, la verdad, para el usuario al que va dirigido el equipo… no se necesita más. Es un sistema muy estable que funciona realmente bien y que con un SSD como el EVO de este Lenovo Legion va como un tiro.

Abre aplicaciones al instante, inicia en tres segundos y también se apaga en muy poco tiempo. Sobre el software que viene instalado, no nos quitamos los minijuegos de Windows y, además, contamos con dos programas. Por un lado el antivirus McAffee. No solo no me gusta este antivirus, sino que considero que Windows Defender es mejor.

Además, automáticamente ha impedido que instale algunos de los .exe que tengo en mi SSD externo con programas como 3D Mark o Afterburner, ya que directamente los mandaba a cuarentena. No es una versión completa, sino de prueba, por lo que lo podéis desinstalar en cuando iniciéis el equipo.

Por otro lado tenemos Lenovo Vantage. Es el centro de mando del PC, pero se queda algo lejos de las soluciones de software que hemos visto en portátiles. Podemos activar la aceleración de memoria y CPU, cambiar la iluminación de los LED internos y ver tanto la frecuencia de la CPU y su carga como la capacidad de los discos, así como la garantía, otros temas legales y buscar actualizaciones para el hardware.

Sobre las conexiones. Si nos vamos a las inalámbricas, buenas noticias: la placa tiene tanto Wi-Fi como Bluetooth integrado y la antena Wi-Fi no está nada mal. Al lado del router conectado a una red de 600 Mbps en la frecuencia de 2,4 GHz, los resultados son de 416 Mbps de bajada y 490 Mbps de subida, pero conectado a la misma red en el punto más alejado de la casa (mi despacho) debajo de una mesa y tras varias paredes, seguimos teniendo una velocidad de 157 Mbps de bajada y 114 Mbps de subida.

Que tenga Bluetooth también es bueno, ya que podemos conectar mandos inalámbricos directamente, sin necesidad de un dongle, teclados y ratones o los mandos de los cascos de realidad virtual (sobra decir que es un equipo plenamente capaz de ofrecer la máxima calidad en juegos de VR).

En el terreno de las conexiones físicas, bien… pero con dos ausencias, una más importante que otra. En la parte superior frontal tenemos dos USB A 3.0, entrada de audio y salida de audio. En la parte trasera, en la placa, tenemos el RJ45, cuatro USB A 3.0 y dos USB A 2.0. Tenemos otra salida de audio para conectar altavoces.

¿Qué falta? Para mí, un puerto de audio óptico, algo que me encantaría en un PC de alta gama como este que, además, es Dolby Atmos. Lo más importante es la ausencia de puertos USB Tipo-C. No pido varios, pero uno en la parte frontal habría estado realmente bien.

La gráfica tiene un HDMI, tres DisplayPort y un DVI (sí, la RTX 2080 sigue teniendo DVI, amigas y amigos).

Si no te apetece montar uno por piezas, es un PC para dar guerra durante la próxima generación

Llegamos al final del análisis del Lenovo Legion T730 para comprobar, de nuevo, que las compañías especializadas siguen un camino en gaming muy bien pensado. Poco, o nada, queda de esas compañías que metían prácticamente cualquier componente en una torre y, al llevar gráfica (GTX o GTS, daba igual) lo vendían como un PC para jugar cuando no era así del todo y, desde luego, el precio no era realista.


Te contamos cómo poder usar en mando de la PlayStation 4 pagar jugar con tus juegos de ordenador.

Lenovo es una de las compañías más importantes en lo que a creación de equipos se refiere y, tras comprobar el buen hacer con su últimos portátiles, nos alegra ver que en sobremesa siguen el mismo camino. El T730 no es revolucionario, porque el modelo lleva unos años a sus espaldas con diferentes configuraciones y actualizaciones, pero desde su aparición ha demostrado que ese equilibrio entre componentes es su mejor baza.

El procesador Intel Core i7 9700K puede con todo. Cuenta con 8 núcleos y 8 hilos, por lo que no dobla el número de hilos y, aunque es algo que trajo polémica, lo cierto es que para juegos es una CPU que va de maravilla. Está acompañada por un sistema de refrigeración líquida que funciona manteniendo la CPU a pleno rendimiento alrededor de los 60-65º excepto en Battlefield V… y otros componentes que permiten disfrutar de una gran experiencia.

16 GB de memoria RAM dividido en dos módulos de 8 GB a 3.200 MHz (nos habría gustado tener cuatro slots, pero bueno) y un SSD Samsung EVO con una buena velocidad de lectura/escritura y un compromiso de Lenovo por la disipación, ya que está bajo un disipador pasivo de un tamaño considerable.

La GPU es la RTX 2080 que sigue dando buenísimos resultados en 2020 a resolución 2K, pero que en 4K sigue tan justa como cuando salió. Sí, vamos a poder jugar a muchos juegos a 4K60 en ultra, pero algunos más exigentes o con ray tracing no nos permitirán disfrutar de esa tasa de fps a 4K en ultra. Vamos a estar por encima de los 30 fps, pero ya es un compromiso…. y es la GPU más potente que está montando Lenovo ahora mismo. Habría estado genial la versión Ti o Super.

No es perfecto y hay cosas que faltan, claro, como algún puerto USB Tipo-C, un filtro antipolvo en el frontal o el puerto óptico de audio, pero en lo que a rendimiento se refiere, es un equipo espectacular con buena disipación, muy estable y que, excepto en unos pocos juegos, no nos limita a la hora de jugar a la máxima calidad.

Si no os queréis complicar la cabeza creando un PC de sobremesa por piezas, es una de las mejores opciones que, además, permite ampliar componentes en un futuro.

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