Samsung Galaxy M51, análisis y opinión | Tecnología

Samsung está viviendo un momento dulce en varias gamas de smartphone. Tras dominar el mercado con puño de hierro tanto en las gamas medias como en las gamas más altas, los coreanos empezaron a ser «invadidos» por terminales de China. Xiaomi o Huawei (y ahora las del grupo BBK) empezaron a apostar con móviles claramente superiores en esa relación calidad/precio.

Tras unos años algo inciertos para la compañía, lanzando gamas top que cumplían con lo esperado, pero gamas medias que no daban la talla y quedaban obsoletos en cuanto llegaban al mercado, los surcoreanos reorganizaron las familias de sus Galaxy y parece que han dado con la tecla.

Los Galaxy M son algunos de los terminales más interesantes de la compañía porque son esa gama media que sigue siendo algo más cara que los equivalentes de Xiaomi o realme, pero que ofrecen características muy interesantes y, sobre todo, pantallas que están muy bien calibradas (algo marca de la casa).


La marca Samsung se ha ganado el respeto como una de las compañías más importantes en la industria tecnológica. Sus productos nos acompañan en nuestro día a día. Pero la historia del fabricante coreano es bastante curiosa, y va mucho más allá del mundo de la tecnología.

Ahora, os contamos nuestra opinión del Samsung Galaxy M51 en un análisis en el que vamos a ver que hay móviles algo más baratos y «mejores» en ciertos aspectos que consideramos clave, pero donde también comprobamos que este terminal de Samsung sobresale en un par de puntos inalcanzables para la competencia, al menos de momento, en ese rango de los 350 euros.

Eso sí, antes de lanzarnos al análisis del Galaxy M51, os dejamos sus características técnicas:

  Samsung Galaxy M51
Pantalla 6,7″ | Panel SuperAMOLED Plus | Resolución de 2.400 x 1.080 píxeles | 393 píxeles por pulgada | Relación de aspecto 20:9 | El 86,7% del frontal es pantalla
Procesador Snapdragon 730G
Memoria RAM 6 GB de memoria
Almacenamiento 128 GB
Cámaras principales Principal de 64 Mpx f/1. | Gran angular de 12 Mpx f/2.2 | Macro y profundidad, ambos de 5 Mpx f/2.4
Cámara frontal 32 Mpx f/2.0
Batería 7.000 mAh| Carga de 25 W incluida en la caja
Sistema operativo OneUI Core + Android 10
Dimensiones y peso 163,9 x 76,3 x 9,5 mm | 213 gramos
Precio 329 euros en Amazon

Índice de contenidos del análisis del Samsung Galaxy M51:

Una pantalla enorme perfecta para ver contenido, y eso tiene un precio

Vamos a empezar por el diseño porque, ciertamente, aquí no hay mucho donde rascar. Tenemos un móvil que, en pocas palabras, es grande, pesado y hasta algo ‘soso’. Tiene 163,9 milímetros de alto y 76,3 mm de ancho, por lo que el manejo con una sola mano se antoja complicado.

Es un móvil grande y este 2020 es el año de los móviles gigantes en la gama media y de entrada debido a que los paneles cada vez son más grandes. Y claro, para muchos usuarios esto es perfecto, pero cada vez se antoja más complicado encontrar móviles compactos del estilo del Pixel 4a –análisis– o del, yéndonos al extremo, iPhone 12 Mini –análisis-.

Eso sí, que sea grande no «molesta» tanto como su grosor. Y es que, son 9,5 milímetros de grosor. Es bastante gordote, sí, pero en este caso tiene una explicación e incluso algo bueno.

Y es que, la batería es de 7.000 mAh y, claro, cuanto más capacidad tiene una batería, más grande es, de ahí el tremendo grosor de este terminal.

Sin embargo, como digo, tiene algo bueno: que sea tan gordito ha permitido a Samsung integrar el módulo de cámara en el cuerpo del terminal. Solo sobresale un pequeño marco protector en esa parte trasera y la verdad es que hacía muchísimo tiempo que no tenía un móvil en el que el módulo de cámara no sobresaliera. Bien por los surcoreanos.

Y si la capacidad de la batería justifica el grosor, la pantalla es la que marca las dimensiones totales del terminal. Tenemos entre manos un panel de 6,7″ que sí, es enorme, pero que la verdad es que está bastante bien optimizado en el terminal.

En estas gamas estamos viendo ya algunos IPS a 90 y 120 Hz -el del Mi 10T Lite, que es el principal rival de este Samsung y que analizamos hace unos días-, pero Samsung apuesta por un panel superior sin sombras en pantalla y con una mejor representación de color, pero a 60 Hz. Además, con algunos ajustes, el panel AMOLED cuida algo más la batería.

Es un panel brillante que se ve a la perfección a plena luz del día y, ciertamente, para jugar y ver vídeos/series es una muy buena pantalla, pero se queda en los 60 Hz. Para algunos usuarios esto no es un problema, pero la verdad es que los 90 Hz son un salto significativo en experiencia de usuario.

La resolución es de 2.400 x 1.080 píxeles y la relación de aspecto es de 20:9, dos parámetros que se están volviendo habituales en esta gama y, además, el panel ocupa el 86,7% del frontal. Esto quiere decir que los marcos están bastante bien optimizados. No llega a los de un S20, pero lo cierto es que no tenemos ni unos laterales exagerados ni una barbilla enorme.

Como digo, el panel se ve muy bien, no se aprecian sombras ni en los laterales ni alrededor del orificio de la cámara frontal y para ver contenido o jugar es muy digno, aunque es verdad que los ángulos de visión no son los más generosos y si tenemos el móvil apoyado en la mesa, puede que el tono sea algo más azulado, aunque sin exagerar ni llegar a los niveles de antiguos paneles AMOLED/OLED.

De fábrica llega con una calibración de color en modo «intenso» que satura los colores, pero tampoco es el sobresaturado de la Samsung de hace unos años y es el que he terminado dejando en el teléfono. Podemos configurar un modo más natural o apagado y realizar algunos ajustes en el balance de blanco.

Claro está, también tenemos un modo oscuro que tiñe OneUI de negro para ahorrar batería en algunas apps y para hacer que forcemos menos la vista en condiciones de poca luz. Y por ir terminando, la sensibilidad es correcta y el sensor de brillo automático se porta realmente bien.

Eso sí, para meter ese panel SuperAMOLED Plus, Samsung ha tenido que recortar en materiales y el móvil es de plástico. Tiene un color blanco que nos resulta algo soso y que nos recuerda a ese diseño de los S20 que sí, era superior por el acabado en cristal, pero que también carecía de cierta gracia.

Además, y para seguir ahorrando, el lector de huellas no está en pantalla. Por tecnología (y siendo Samsung de las que mejores sensores en pantalla monta), podrían haberlo metido, pero al final eso cuesta dinero… y en esta gama hay que ajustar lo máximo posible.

En este caso, el sensor está en el lateral derecho. Es un sensor tremendamente rápido, pero que está en una posición algo incómoda. Y es que, tanto el sensor de huellas como los botones de volumen están situados en la parte superior del lateral y tenemos que hacer un escorzo con el dedo para llegar. Habría estado bien una ubicación más hacia el centro.

Aunque el plástico hace que el tacto sea menos premium, lo cierto es que los laterales y esquinas redondeadas hacen que el móvil sea cómodo en la mano. Es imposible obviar los 213 gramos, pero al menos es, como digo, cómodo para consumir contenido.

Snapdragon 730G que mueve OneUI y los juegos de manera muy solvente

Cuando pensamos en ‘Samsung’ hay dos cosas que se vienen a la cabeza: paneles AMOLED y procesadores Exynos. Los dos son elementos que fabrican los surcoreanos y que, evidentemente, les salen más baratos de cara a crear nuevos móviles, por lo que hemos visto, tradicionalmente, móviles de gamas medias con esos AMOLED.

Sin embargo, en este caso Samsung nos da una alegría porque ese SuperAMOLED Plus está alimentado por un SoC de Qualcomm, el Snapdragon 730G. No es el procesador de gama media más potente de los norteamericanos, pero al menos no es un Exynos de gama media que no es que solo sean menos potentes, sino que consumen más batería.

El Snapdragon 730G lo hemos visto en otros terminales este año y se trata de un SoC que está construido en una litografía de 8 nanómetros con dos núcleos a 2,2 GHz, otros seis a 1,8 GHz y la GPU Adreno 618.

Está acompañado por 6 GB de memoria RAM y lo cierto es que es un procesador que, sin ser como digo de los más potentes de la serie 7XX), rinde muy bien. Os dejamos el resultado de los benchmarks que hemos pasado:

  Galaxy M51 Xiaomi MI 10T Lite Xiaomi Mi 10 Lite POCO X3 NFC Realme 6 Oppo Reno 2 Motorola Moto G 5G Plus
Procesador SD 730G SD 750G SD 765G SD 732G Helio G90T SD 730G SD 765
Geekbench 4 Single 2.532 3.059 2.626 2.595 2.557 2.697
Geekbench 4 Multi 7.032 7.940 7.003 7.755 7.031 7.354
Geekbench 5 Single 541 660 607 567 501 581
Geekbench 5 Multi 1.763 2.000 1.912 1.544 1.649 1.796
3D Mark OpenGL 2.465 2.744 2.697 2.581 2.399 2.994
AnTuTu 277.143 331.527 318.815 284.403 288.272 264.032 303.413
PC Mark 7.710 8.316 8.108 8.225 10.601 7.351 8.269

Como digo, ya hemos probado esta configuración en el Oppo Reno 2 –análisis– o una muy similar en el Poco X3 NFC –análisis– y, aunque son móviles con una capa de software diferente, lo cierto es que la experiencia en los tres es muy similar: sin alardes, pero satisfactoria para la inmensa mayoría de usuarios.

En el día a día no vais a tener ningún problema y las apps de mensajería, navegación, redes y demás van como la seda. Es verdad que con 90 Hz la experiencia es más satisfactoria, pero tenemos 60 Hz y no vamos a decir que va mal porque no sería verdad.

La gestión de la multitarea es buena y lo cierto es que no he tenido queja alguna estos días. En juegos, el 730G es un chip que también se desenvuelve a las mil maravillas y que nos permite jugar a Fortnite o Call of Duty sin problemas.

Si os vais a Genshin Impact, que es de los más exigentes y pesados (7 GB un juego móvil, ahí es nada) de la Store, también vais a poder jugar, pero aquí notamos que la GPU va a tope y el móvil se calienta un poco en la parte superior central de la trasera. No es nada alarmante, pero la Adreno 618 va a todo lo que puede con este juego.

Y poco más que decir de un hardware que, como digo, aunque sin alardes… cumple a la perfección. La capa OneUI Core 2.5 sigue siendo tan estable como las últimas versiones y el sistema se mueve rápido y fluido.

La memoria introducida es UFS 2.1 y, como suele pasar con Samsung, curiosamente no es de las más rápidas. Palidece un poco al lado de algunos móviles de la competencia este año, pero es algo que solo notamos cuando estamos editando una foto en un programa como Photoshop Express y vemos que le «cuesta» más tiempo de la cuenta guardar el resultado.

Hay juegos que también tardan un poquito más de la cuenta en abrir, pero no es nada alarmante y una vez dentro no tenemos ningún problema derivado de la velocidad de la memoria. Eso sí, innegablemente no es de las más rápidas:

  Galaxy M51 Xiaomi Mi 10T Lite POCO X3 NFC Realme 6 Oppo Reno 2 Motorola Moto G 5G Plus
Escritura secuencial 163,75 MB/s 336 MB/s 200,24 MB/s 118,16 MB/s 107,32 MB/s 347,13 MB/s
Lectura secuencial 460,83 MB/s 569,82 MB/s 495,76 MB/s 471,82 MB/s 499,33 MB/s 409,52 MB/s
Escritura aleatoria 20,56 MB/s 25,97 MB/s 14,73 MB/s 8,82 MB/s 12,36 MB/s 21,86 MB/s
Lectura aleatoria 16,90 MB/s 17,59 MB/s 19,03 MB/s 13,14 MB/s 19,06 MB/s 17,58 MB/s
Velocidad de copia en memoria 4,96 GB/s 5,59 GB/s 4,76 GB/s 5,45 GB/s 5,12 GB/s 5,81 GB/s

Y hablando del sistema, tenemos OneUI Core en su versión 2.5. Eso de ‘Core’ me llamó la atención y, realmente, no sé muy bien qué es, pero puede que sea la terminología de Samsung para indicar que esta versión del sistema para móviles de gama media no tiene algunos ajustes, opciones o características que sí vemos en los tope de gama.

Es decir, no es algo como Android Go respecto a Android Stock, pero parece una versión de OneUI ‘aligerada’. Sea como sea, lo cierto es que el rendimiento es muy bueno y, como digo, la fluidez está ahí. 

El bloatware que tenemos es el de las apps propias de Samsung (los coreanos, de hecho, ‘esconden’ las propias de Google para sacar a relucir las suyas) y la suite de Microsoft, algo lógico teniendo en cuenta que los de Redmond y los de Suwon tienen un acuerdo comercial.

Hay que realizar algunos ajustes para dejar el sistema como queremos (los iconos predeterminados son enormes, por ejemplo) y me llama la atención que no esté Upday de serie (cosa que me da igual porque soy más de Discover), pero como digo es un sistema funcional y al que no podemos reprochar nada porque su implementación es todo lo que necesita un móvil de estas características.

También de serie vienen los controles con botones digitales y, en mi opinión, va siendo hora de que las compañías se olviden de esto y apuesten por los gestos como el control por defecto. Si alguien quiere, que active los controles por botones, pero con unos gestos que funcionan tan bien, lo ideal es tenerlos activos desde el principio.

Sobre el desbloqueo, tenemos la opción de usar el desbloqueo mediante la foto 2D que funciona de manera precisa, pero que se toma su tiempo para responder, y el lector de huellas del lateral. Como digo, no me gusta la ubicación porque está demasiado arriba, pero la verdad es que es rapidísimo y muy preciso.

Y, sinceramente, para meter de manera forzada un lector de huella en pantalla que no responda tan bien como los que Samsung monta en la gama alta, prefiero un lector capacitivo que desbloquee el móvil al instante, como el que tenemos entre manos.

Ah, y sí, OneUI 2.5 sigue sobre Android 10, pero parece que Samsung actualizará más pronto que tarde el terminal a Android 11 con la nueva versión de su capa. Eso sí, esta claro que una compañía tan potente como Samsung debe ponerse las pilas en materia de actualización de sus terminales, que ya llevamos unos meses con Android 11…

Dos sensores muy competentes… y otros dos que no tanto

La cámara, en los móviles de gama media premium y superior, es el principal motivo de cambio de smartphone cada generación. Cada vez los móviles hacen mejores fotos y en la gama alta podemos ver auténticas virguerías.

Sin embargo, en la gama media es donde estamos notando más evolución. Y es que, los móviles de esta gama hacen cada vez mejores fotos con el sensor principal y suelen añadir sensores gran angular que son bastante interesante.

Por desgracia, para poder decir que tienen cuatro cámaras, también introducen dos sensores que, sinceramente, no usamos para prácticamente nada como el de desenfoque (se hace por software, realmente) o el macro (con tan poca definición que no sirve para mucho).

El telefoto es algo que se le resiste a los gamas medias, una situación que nos volvemos a encontrar en este M51. Y es una pena porque tanto el angular como el gran angular mantienen el tipo.

Tenemos un sensor principal de 64 megapíxeles f/1.8 que, realmente, dispara a 16 megapíxeles. El tamaño del píxel es de 0,8 µm y el sensor mide 1/1,73″. Es un buen tamaño en esta liga y lo cierto es que es una cámara muy competente.

El procesado de Samsung siempre es especial, saturando algo los colores (sobre todo el azul), pero la verdad es que llevan unos meses bastante contenido en este ajuste por software y las fotos ya no tienen ese acabado «radioactivo» de antaño. Es algo que también ocurría con los Huawei y que ahora ya no vemos tanto. Y es una buena noticia.

Me gusta la interpretación de color, la nitidez, la textura y los detalles que la cámara es capaz de captar con buenas condiciones de luz. Podemos, además, hacer un zoom digital que hasta el 2x es bastante usable, aunque no deja de ser eso, un aumento digital ‘tirando’ de megapíxeles.

De noche tanto con el modo noche como con el automático (que realiza un muy buen ajuste por software tras hacer la foto), también es un móvil que sorprende. En fotos complejas en las que hay luces que podrían quemarse por completo, el HDR salva bastante bien la situación y la verdad es que son fotos que podemos usar perfectamente.

Eso sí, no son perfectas y puede que estas fechas sean las más complicadas para la foto nocturna de un dispositivo. En todas las fotos en las que hay luces de Navidad blancas, estas se ven de un color azul intenso. Hay una foto en la que unas son azules (las de segunda fila) y las de primer plano tienen su color.

Es algo que también afecta a la vegetación sobre la que está apoyada esa iluminación y creo que ahí el dispositivo no puede hacer un correcto balance de blancos. No es algo extremadamente negativo, pero está claro que el software se confunde en esa situación. Por lo demás, una fotografía nocturna más que digna para un móvil de esta gama.

En interior, lo cierto es que la cámara y el procesado me han sorprendido. Es verdad que, igual que cuando cae la luz, el ruido aparece de forma notable, pero hace un buen desenfoque de fondo natural y en condiciones que no son ideales es capaz de captar buenos detalles con una textura más que satisfactoria.

La pega es que el enfoque no es lo preciso, ni rápido, que debería y a veces ponemos algo delante que debería enfocar… y pasa de nosotros.

El gran angular también se puede usar de noche (con moderación), pero de día es donde mejores resultados obtenemos. 

Tiene un ángulo de 123º y lo cierto es que es una cámara divertida. Es un angular que deforma algo los laterales de la imagen, pero que más que para fotografiar edificios, debe valer para divertirnos con fotografía un poco creativa.

¿Y qué pasa con el macro? Pues bueno, son 5 megapíxeles, que ya es más de lo que nos dan otros fabricantes, pero necesitamos mucha luz y paciencia para que salga algo digno. Es mejor que otros macro que han pasado recientemente por nuestra mesa de análisis, pero estar en el apartado ‘Más’ de la app (realmente casi todos los fabricantes lo meten ahí) nos da una pista de la importancia que tiene.

La cámara frontal es de 32 megapíxeles f/2.0 y cumple para hacer algún selfi para redes sociales o para mandárselo a alguien por WhatsApp, pero lo cierto es que las texturas son algo lavadas y falta detalle. 

Podemos aplicar el desenfoque de fondo y tenemos dos modos: uno con zoom para un retrato y otro que respeta la equivalencia de 26 mm original de este objetivo y que trabaja como un «gran angula», con muchas comillas, para fotos grupales.

Sobre el vídeo, el Galaxy M51 puede grabar a 4K30 como máximo y lo cierto es que hace un muy buen trabajo en esta gama, con una estabilización digital realmente efectiva. En 1080p60 el resultado es mejor, pero a resolución completa no decepciona.

Eso sí, acarrea ese problema del enfoque errático en algunas situaciones, sobre todo cuando la luz no es óptima.

Si hablamos de la aplicación, lo cierto es que nos encontramos la típica de OneUI que ofrece una serie de ajustes en la parte superior (configuración general, IA, temporizador, flash y relación de aspecto) y un carrusel de opciones básico con Foto (el modo automático), Vídeo, el apartado de Más en el que nos encontramos el modo desenfoque, el noche, el macro y otros modos más artísticos) y el modo de Captura Única.

Es algo que Samsung empezó a incorporar con el lanzamiento de los S20 y, básicamente, es un modo que captura vídeos e imágenes durante unos segundos y que, en procesado, elige la mejor foto posible, muestra otras con diferentes filtros, nos deja ver el vídeo capturado, nos hace un vídeo «loop» para Instagram y aplica otra serie de efectos.

Es, en definitiva, una buena cámara principal para «jugar» que nos ha sorprendido cuando cae la luz. No es la mejor cámara para hacer fotos en interior debido a un enfoque lento que puede hacer que tu mascota se mueva y perdamos la foto, pero sin duda es una cámara que cumple, y muy bien, en todas las situaciones.

Es una pena tener esos dos sensores superfluos en lugar de un telefoto, aunque sea un 2X, pero bueno, es la tendencia de los fabricantes este 2020. 

Como siempre, si queréis ver las imágenes en resolución nativa y sin comprimir, os dejamos este enlace.

Érase una vez una batería a un móvil pegado (y con carga rápida)

Y llegamos al verdadero punto fuerte del análisis del Galaxy M51, el que justifica la elección de este terminal por encima de cualquier otro. Y es que, son 7.000 mAh de batería, que se dice pronto.

Estamos acostumbrados a los 5.000 en bastantes modelos este año, pero lo cierto es que la media siguen siendo los 4.500 mAh y claro, ver móviles como el Poco M3 o este M51 de Samsung con 6.000 mAh o 7.000 mAh respectivamente, choca.

¿En qué se traduce esto? Con mi uso, que es bastante intensivo con juegos, fotos, redes sociales, varios mails que se actualizan constantemente, Bluetooth con auriculares inalámbricos, muchas horas de Spotify… he tenido dos días de uso y lo pongo a cargar por la noche tras esos dos días pues… pues porque sí, para no llegar a la tarde del tercer día y tener que cargarlo.

Son dos días con un uso intensivo y estoy seguro que usuarios que lo usen menos llegarán a los tres días, lo cual me parece una absoluta locura ahora mismo. En nuestras pruebas con el brillo al máximo tenemos un pico de 13 horas y 38 minutos de pantalla.


La carga inalámbrica es prescinde de los cables a la hora de recuperar la energía de tu smartphone. ¿Es tan mala la carga inalámbrica como la pintan? Te lo contamos.

Tenemos, además, carga rápida de 25 W incluida en la caja. Claro, 25 W cargan bien otros teléfonos, pero aquí le cuesta un poquito más y para llegar al 50%, el móvil necesita unos 45 minutos. No es la carga más rápida, pero hay que tener en cuenta que la mitad de la batería de este móvil no dejan de ser 3.500 mAh, que no está nada mal. Del 0% al 100% necesitamos una hora y 47 minutos.

Tarda, básicamente, hora y tres cuartos en cargar 7.000 mAh, lo mismo que al iPhone 12 le lleva cargar menos de 3.000 mAh. Sé que no hay comparativa posible porque estamos hablando de dos móviles enfocados a usuarios muy diferentes, pero esos 25 W no están nada mal teniendo en cuenta la capacidad de la batería.

Claro, podríamos pedir más y otras compañías, seguramente, habrían incluido mínimo un cargador de 33 W, pero viendo que Samsung no es de las más generosas en este sentido, al menos tenemos el mismo cargador que encontramos en móviles como el S20 FE.

NFC y jack de 3,5 mm, pero sin el deseado 5G

Lo comentamos cuando hablamos de la pantalla: ir a por algunos elementos TOP hace que algún otro apartado tenga que ser algo más humilde para poder equilibrar y ofrecer el dispositivo a un precio lo más competente posible.

Hay móviles que por lo que cuesta el M51 ofrecen 5G, pero debido a esa enorme batería y a la pantalla SuperAMOLED Plus, esa característica se queda fuera de la ecuación en el terminal de Samsung. Tenemos, así, Bluetooth 5.0, Wi-Fi 5, NFC (más importante que el 5G, en mi opinión) y jack de 3,5 milímetros.

El 5G está bien, y siempre lo decimos, pero realmente no es una característica que, al menos de momento, deba ser la que decida la compra de un terminal u otro. Quiero decir, en España estamos viendo un despliegue muy irregular del 5G tanto por cobertura como por velocidad, por lo que aún no consideramos que sea algo clave.

Si lo tiene, evidentemente, mejor que mejor, pero puede que vosotros queráis una batería y pantalla enorme y os de algo más igual la conexión 5G. Ahí es donde el M51 tiene mucho que decir.

Si nos vamos al sonido, tenemos un solo altavoz. No tiene ni el volumen más alto ni los mejores graves, pero es suficiente para ver vídeos y jugar a videojuegos. Al estar ubicado en la parte inferior derecha no lo taparemos fácilmente, por lo que no hay problema con esto.

Tenemos la posibilidad de ecualizar el sonido a nuestro gusto y, si conectamos auriculares, podemos seleccionar el modo Dolby Atmos, así como la optimización UHQ que mejora la experiencia en vídeos y música, potenciando de manera dinámica el espectro clave de cada uno de los contenidos.

De nuevo, sin alardes y evidentemente aquí sí echamos en falta un sonido estéreo, pero cumple.

Opinión del Samsung Galaxy M51: el móvil perfecto si necesitas autonomía, y que además te da mucho más

Como hemos ido viendo a lo largo del análisis del Samsung Galaxy M51, el equilibrio es la principal virtud del dispositivo. Aunque sin un procesador último modelo o una pantalla de más de 60 Hz, el móvil de los surcoreanos mantiene muy bien el tipo gracias a un rendimiento solvente, un sistema estable y una pantalla que se ve realmente bien.

Podemos buscar las cosquillas con algunos de los juegos más potentes, que hacen que el terminal se caliente un poco, o mirando la pantalla desde ángulos exagerados que hacen que aparezca ese tono azulado del SuperAMOLED, pero en términos generales, es un móvil que cumplirá las expectativas de muchos usuarios.

Ahora bien, el verdadero punto fuerte, donde despunta, es la batería. No es común ver terminales de 7.000 mAh y esto marca tanto el diseño, con un grosor considerable, como la autonomía. Tener dos días y intensivos en mi caso es un logro, pudiendo estirar hasta los dos días y medio/tres dependiendo del usuario.

La carga se toma su tiempo, pero al menos es la más rápida que Samsung está ofreciendo de serie en sus dispositivos más punteros. Hay alternativas más potentes y con mejores pantallas en el mercado, pero si queréis un móvil para casi todo y, además, que os permita pasar un fin de semana de excursión lejos del enchufe, es una opción muy a tener en cuenta por esos 350 euros.

Nunca mejor dicho, Samsung se ha puesto las pilas en la gama media.

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