Samsung Galaxy Watch 3, análisis y opinión | Tecnología

Samsung es la única compañía que sigue peleando de tú a tú con Apple en todos los segmentos. Otras como Huawei o Xiaomi lo han intentado, pero al final solo ha quedado Samsung no ya por sus productos ‘Pro’ que compiten contra los de Apple (Galaxy Tab S7+ vs iPad Pro; Galaxy Buds Live vs AirPods Pro; Note 20 Ultra vs iPhone Pro Max), sino por moverse en el mismo rango de precios.

En smartwatches, los surcoreanos no tienen las cosas tan claras como en el resto de las líneas de producto. Y es que, Apple va a una nueva generación por año que se diferencia en alguna característica clave de la anterior, pero Samsung… no.

Tras la línea Gear, en 2018 tuvimos la primera generación de Active –aquí nuestro análisis– y el primer Galaxy Watch -y aquí su correspondiente crítica-. En 2019 solo vimos el Active Watch 2… y ahora tenemos un Galaxy Watch 3 (se han saltado la segunda generación completamente) que recoge lo que tanto nos gustó del primer Watch y que llega con novedades en materia de seguimiento de salud.

  Galaxy Watch 3 de 45 mm Galaxy Watch 3 de 41 mm
Pantalla Panel SuparAMOLED | Resolución de 360 x 360 píxeles | Diagonal de 1,4″ | Gorilla Glass DX Panel SuperAMOLED | Resolución de 360 x 360 píxeles | Diagonal de 1,2″ | Gorilla Glass DX
Procesador Exynos 9110
Memoria RAM 1 GB
Almacenamiento 8 GB
Batería 340 mAh | Carga Qi 247 mAh | Carga Qi
Sensores Acelerómetro | Barómetro | Luz ambiental | Ritmo cardíaco | VO2 Max
Conectividad Wi-Fi | Bluetooth 5.0 | LTE opcional
Control Bisel mecánico | Pantalla táctil | Dos botones (Home y atrás)
Resistencia IP68 | Certificación MIL-STD-810G
Sistema operativo TizenOS 5.5
Otros Altavoz | Micrófono | Bixby | GPS | NFC
Dimensiones y peso 45 x 46,2 x 11,1 mm | 53 gramos 41 x 42,5 x 11,3 mm | 48 gramos
Precio 430 euros en Amazon 220 euros en Amazon

Algunas de esas mejoras llegarán vía software al Galaxy Active 2análisis– y parece que esa decisión se basa en que Samsung, por fin, se ha dado cuenta de que el Active y el Watch a secas son productos diferentes no tanto por su sistema (las experiencias son calcadas) sino por el diseño y, sobre todo, el método de control, por lo que no pasa nada si el moidelo del año pasado puede ejecutar mediciones que se pueden añadir por software. Buen guiño a los usuarios de dicho dispositivo, por cierto.

Dicho esto, vamos con el análisis del Samsung Galaxy Watch 3 de 45 milímetros, el modelo que hemos estado probando durante estas últimas dos semanas y que, spoiler, nos ha encantado como reloj deportivo, aunque en el día a día queda algo corto. 

Análisis del Samsung Galaxy Watch 3 por apartados:

Más grande, más delgado y más elegante que la generación anterior

Han pasado dos años desde el lanzamiento del primer Watch y teniendo en cuenta que, en muchos aspectos, los dos relojes son muy similares (incluido el hardware, algo que veremos más adelante), Samsung debía animar a los poseedores de ese modelo a dar el salto de algún modo.

Lo ha hecho con un diseño que no rompe con lo anterior, pero que sí afianza esa idea de que el Watch es el watch elegante de su catálogo. En funciones, el Active 2 y el Watch 3 son idénticos, pero en diseño y control… no.

Vamos con lo evidente, que es el cambio de tamaño. Samsung ha refinado el diseño de su reloj inteligente para que sea más pequeño y delgado (en los dos tamaños de esfera) que la generación anterior. También son más ligeros, y al final, en el día a día, esto se agradece.

 

El modelo analizado de 45 mm tiene una pantalla de 1,4″, 0,1″ más grande en menos espacio, que el Galaxy Watch original de 46 milímetros. Es más pequeño que el anterior, sí, pero no deja de ser un reloj no apto para todo tipo de muñecas debido a que el ‘plato’ tiene un tamaño considerable. Además,  el grosor es de 11,1 mm frente a los 13 mm de la generación anterior y el peso se queda en 54 gramos sin correa. 

 

Hablando de la correa, la suministrada en esta ocasión es la versión más ‘elegante’, una correa de cuero en lugar de la de goma del original que sí, queda mejor en algunas citas y que, sobre todo, hace que el conjunto sea más refinado y menos brutote que el Watch original con la correa de goma. Eso sí, muchos preferiríamos que fuera de cuero falso, pero qué se le va a hacer… 

Las correas son intercambiables siempre que, para el modelo de 45 mm, sean las de 22 milímetros. Podemos comprar una correa metálica compatible, valen las de la generación anterior y, además, también podemos hacernos con correas de goma que son más adecuadas para hacer deporte.

Si pasamos al frontal, tenemos la mencionada pantalla de 1,4″. Los surcoreanos han reducido el marco, que se ha quedado en un espacio muy delgado para el cronómetro y en un bisel de aluminio texturizado que podemos girar para controlar el dispositivo.

Ahora este bisel tiene el mismo color que el resto del cuerpo, por lo que la sensación es mejor a la vista.

Además, el funcionamiento es genial: los laterales del bisel están estriados para que podamos girarlo con facilidad con dos dedos, pero como la superficie es texturizada y el mecanismo va realmente suave, también podemos controlar el watch de este modo con un solo dedo.

En el lateral derecho tenemos un pequeñísimo altavoz para escuchar al asistente de voz -Bixby-, música y usar el manos libres en llamadas. En el derecho contamos con el micrófono y los dos botones para controlar el watch: menú principal y atrás.

Estos botones también se han refinado, siendo ahora redondos como en un reloj analógico de toda la vida. Además, tienen pequeños detalles: el inferior cuenta con un diseño diferente similar al que se usa en los relojes analógicos para poner bien la hora y el de arriba cuenta con el nombre ‘Galaxy Watch’ serigrafiado. ¿Aporta algo a la experiencia o al día a día? En absoluto, pero es una muestra de que Samsung ha cuidado muchísimo el diseño de su reloj inteligente.

Si pasamos a la trasera encontramos el sensor de salud… y poco más. Se trata de un solo sensor de pulso verde que sirve para medir bastantes parámetros y que está rodeado por una zona imantada para permitir la carga con el cargador Qi que viene en la caja.

Y sí, en este cambio de diseño Samsung no ha descuidado la protección, algo vital en un smartwatch porque es algo que llevamos siempre expuesto a golpes y a los elementos.

Contamos con certificación IP68 por lo que lo podemos mojar e incluso nadar con él, tenemos protección Corning Gorilla Glass DX en la pantalla y certificación militar MIL-STD-810G.


El Samsung Galaxy Z Flip tiene un formato de móvil plegable, como los de antes, pero en su interior en lugar de haber una pantalla y un teclado físico en la parte inferior, tenemos una pantalla de 6,7 pulgadas que se pliega por la mitad gracias a una bisagra.

Esta certificación estadounidense se basa en una serie de pruebas de vibración, exposición a la arena y a la sal, resistencia a temperaturas extremas y a bajas presiones. Si pasa la prueba, consigue la certificación. 

¿De qué nos vale a nosotros? Pues que vamos a poder ir a la playa y a correr bajo el Sol de agosto con el Galaxy Watch y nadar. Esta certificación la tienen varios móviles de LG, el Xcover 4 de Samsung y algunos móviles de CAT. Y bueno, ahora… el Galaxy Watch 3.

Pantalla brillante y con el mejor sistema de control

En el día a día es cómodo llevar siempre puesto el Watch 3 ya que sí, abulta, pero no pesa demasiado y, además, su pantalla es un auténtico gustazo como visor de notificaciones.

Está claro que, como en un móvil, la pantalla de un smartwatch es clave debido a que es el elemento con el que vamos a visualizar los contenidos, el propio reloj y con el que vamos a interactuar, aunque en este caso no es el único.

En el modelo analizado tenemos una pantalla de 1,4″ con resolución de 360 x 360 píxeles. Es una resolución adecuada porque nos permite ver todo lo que se muestra en pantalla de forma cómoda sin distinguir píxeles a no ser que nos quedemos mirando de cerca un ratito.

Además, y este es el punto fuerte, es un panel SuperAMOLED. Samsung ha demostrado que sus paneles no solo cuentan con unos colores vibrantes, sino que también son capaces de ofrecer un nivel de brillo adecuado a prácticamente cualquier situación.

En el día a día no hemos tenido ninguna queja con el Galaxy Watch 3 y su visualización tanto en interior como en exterior. El brillo automático funciona muy bien, adaptándose con precisión y rapidez a la luz ambiental. De hecho, solo me he metido en el apartado de configuración manual para las tomas del videoanálisis del Galaxy Watch 3, ya que el resto del tiempo, tanto en interior como a pleno Sol, estaba más que satisfecho con el brillo automático.

Que la pantalla sea más grande no significa que vayamos a tener más información, ya que la interfaz está diseñada para un uso circular y la cantidad de info que tenemos es la misma que en la generación anterior o en el Active Watch 2 más pequeño. Es decir, la experiencia es la misma, pero lo cierto es que hay que esforzarse menos para ver algunas notificaciones o las entradas en el calendario.

Los colores son vivos, el contraste es espectacular, los negros son… bueno, negros puros gracias a ese panel SuperAMOLED (que, además, es útil para ahorrar batería dependiendo de la esfera que elijamos) y el brillo es perfecto. Pero… ¿qué tal el control?

Lo cierto es que a este Watch 3 le faltan algunas cositas para brillar, pero en control no hay quien le tosa. La pantalla es táctil y la sensibilidad es impecable, respondiendo genial a nuestros toques. Tenemos varios modos como uno que mejora aún más la sensibilidad para usar el watch con guantes, un modo buenas noches para que no se active durante las horas de sueño, los gestos para despertar o la opción de dar un toque en la pantalla para activarla… y la posibilidad de tapar la pantalla con la palma de la mano para poner el reloj en reposo.

Sin embargo, por lo que realmente es destacable este dispositivo es por el bisel mecánico. TizenOS es un sistema »hecho» para pantallas circulares algo que se nota tanto en el diseño de las esferas y apps como en la propia navegación.

Si navegamos con la pantalla táctil, nos movemos de izquierda a derecha realizando un círculo a medida que pasamos pantallas, pero también podemos girar el bisel de izquierda a derecha para navegar entre menús, pasar esferas, elegir opciones en una lista vertical, subir y bajar el brillo/volumen y, en definitiva, navegar sin poner el dedo en la pantalla más que para elegir un icono.

Da gustito tanto controlar el dispositivo por el ‘clic’ mecánico del bisel como por lo bien que se ve la pantalla y lo personalizables que son las esferas. Hay un montón preinstaladas, pero desde la tienda Galaxy App podemos bajar más de forma gratuita. Casi todas las esferas tienen un diseño predefinido, pero por ejemplo algunas tienen menús que podemos personalizar. 

Con un toque prolongado en la esfera pasamos al cambio de la misma y hay algunas que son muy simples, pero otras que nos dejan poner el parámetro que queramos visualizar en los menús interiores, cambiar las manecillas o el color.

Si algo funciona, no lo toques. Este sistema lo llevamos viendo desde hace años en los relojes de Samsung y sí, aunque no es nuevo funciona tan bien que no hay que tocarlo. Donde sí hay que meter uñas es en el sistema a nivel de optimización o en el procesador, porque ahí sí notamos que el tiempo pasa.

Experiencia de uso en el día a día y primeros pasos

En diseño hemos visto un paso adelante, pero en el interior Samsung ha sido conservadora hasta el punto de mantener el SoC que introdujo en 2018 con el primer Galaxy Watch 3. El Exynos 9110 es el corazón del equipo, un procesador de doble núcleo a 1,15 GHz que, como decimos, es el mismo que los surcoreanos han utilizado en sus Watch, Watch Active y Active 2.


Los relojes inteligentes son un buen sustituto del móvil cuando realizas tareas que te impiden manejarlo. Vamos a echar un vistazo a los mejores relojes con GPS, ideales para hacer running y otras actividades físicas.

Está acompañado por 1 GB de memoria en las dos configuraciones (0,5 GB menos que el Active Watch 2 grande LTE) y cuenta con 8 GB de almacenamiento para apps que se quedan en unos 4 GB. No os vais a quedar sin espacio porque, como iremos viendo, realmente no hay muchas aplicaciones que instalar.

Nos habría gustado más potencia de cálculo o más RAM por un motivo muy simple: la experiencia con TizenOS es muy irregular en este dispositivo. A lo largo de los últimos años, Samsung ha demostrado que Tizen no funcionaba bien en otros diospositivos, pero en sus smartwatches era de las mejores implementaciones de software.

Tanto por su simplicidad como por su sistema de menús circulares, es un auténtico gustazo navegar por el sistema. Es muy independiente del teléfono móvil en lo que a configuración y otros parámetros se refiere, la navegación por los menús es fluida si usamos el panel táctil, pero también con el bisel y lo cierto es que la experiencia es muy intuitiva.

Si giramos hacia la derecha tenemos diferentes menús del dispositivo con información de salud, música o calendario, pantallas que podemos añadir o eliminar a nuestro gusto y cuyo orden podemos alterar. Si giramos hacia la derecha tenemos las notificaciones.

Podemos leer whatsapp y contestar tanto con el teclado que aparece en pantalla como con respuestas cortas o con el sistema de voz a texto (que no funciona del todo bien), pero también tenemos avisos de apps como Instagram, el calendario, Slack o el correo, entre otras.

Si tiramos hacia abajo en la esfera del reloj aparece un menú de configuración que nos permite seleccionar diferentes modos y parámetros para el reloj y si mantenemos el botón físico superior pulsado entramos a Samsung Pay. Si pulsamos el inferior nos metemos en el menú de apps instaladas.

Aquí es donde empezamos a ver que al Galaxy Watch 3 le falta potencia. Para entrar en cualquier app, por ejemplo, el reloj se toma su tiempo. Samsung Pay me ha llevado algunos segundos que han hecho que esperar en una cola para pagar fueran incómodos. Al entrar o salir de aplicaciones notamos que el sistema va con algo de retardo (a no ser que estén en segundo plano, pero cuando hay muchas el sistema general tiene más retardos) y esto también es notorio cuando personalizamos las esferas.

No es, desde luego, el sistema más fluido del mercado y de ahí que pidamos un cambio de SoC para la siguiente generación, o más RAM. Eso sí, tampoco hay tantas apps con las que vayamos a notar esto porque, básiamente, hay muy pocas aplicaciones.

Tenemos algunas básicas como Spotify, pero faltan aplicaciones del día a día para deportistas, así como Twitter o Instagram que irían genial en la muñeca. Para instalar nuevas apps podemos ir a la Galaxy Store del Watch o pasar directamente por la app del Galaxy Watch que debemos instalar en nuestro móvil.

Y aquí me gustaría detenerme, ya que antes de usar el Galaxy Watch debemos instalar la aplicación correspondiente en nuestro móvil, así como una serie de plugins. Si, además, queremos usar las funciones deportivas, hay que instalar Samsung Health y otro plugin.

Es un proceso farragoso que nos obliga a iniciar sesión con la cuenta de Samsung y si todo va bien, podemos olvidarnos, pero si no, tendremos una notificación constante en el teléfono que nos dice que debemos validar nuestra cuenta.

Una vez hemos hecho eso, básicamente podemos olvidarnos del teléfono, pero es cierto que los primeros pasos no son demasiado agradables por la cantidad de permisos, aplicaciones y elementos que hay que gestionar en el smartphone.

Una vez configurado todo, y pasando por alto el tema del lag en los menús y aplicaciones, tenemos un smartwatch realmente cómodo. Lo he estado usando como visor de notificaciones y realmente me ha ayudado a coger menos el móvil.

Hay veces que entra un nuevo correo importante y voy al móvil para verlo o contestar, pero si son notas de prensa o publicidad, hago el gesto de borrar en el smartwatch y no tengo que sacar el móvil del bolsillo. 

También me permite girar la muñeca para ver las notificaciones y decidir cuáles son las que hay que responder y cuáles las que solo son notificaciones de un me gusta en Instagram o un RT en Twitter, así como mensajes en grupos de WhatsApp que no son para mi.

Algo que he utilizado mucho es el control de la música de Spotify y las llamadas. Como el reloj va enlazado al móvil, cuando estoy reproduciendo  música en el móvil puedo pausar o pasar canciones, así como cambiar el volumen, desde la muñeca, algo muy útil en el gimnasio. Sobre las llamadas, puedo responder desde el smartwatch, algo que he hecho estos días al estar tecleando, por ejemplo, como si fuera un manos libres.

¡Ah! Del mismo modo que puedes usar cualquier Android, puedes conectar el Watch 3 a un iPhone. Como no es algo integrado en el sistema, sino que es la app del Galaxy Watch la que se nutre de las notificaciones del móvil, podemos usar perfectamente el Galaxy Watch 3 como sustituto de un Apple Watch si os gusta más el diseño o Tizen. Lo único que vais a perder es el modo manos libres en llamadas, ya que por lo demás funciona de manera idéntica.

Eso sí, como más partido le saco es como monitor de salud.

Como reloj deportivo y complemento de salud es donde más tiene que decir

Igual que la falta de apps o el rendimiento en ocasiones me genera dudas, con la monitorización deportiva y las opciones de salud no tengo queja alguna. Al contrario.

Si vamos a los deportes que monitoriza, tenemos los siguientes:

  • Carrera – con GPS
  • Ciclismo – con GPS
  • Natación en piscina
  • Entrenador para correr – con GPS
  • Bicicleta elíptica
  • Circuito de entrenamiento
  • Paseo – con GPSSenderismo – con GPS
  • Natación exterior – con GPSCinta
  • Bici estática
  • Máquina de musculación
  • Circuito de entrenamiento

Automáticamente es capaz de reconocer varios deportes como el ciclismo, la elíptica, la caminata o la natación. Cuando llevamos 10 minutos y el reloj nota que estamos haciendo algo nos manda un aviso de «entrenamiento detectado» que empieza a monitorizar de forma más precisa el ritmo cardíaco. Cuando pasa un minuto en el que nos estamos quietos detiene el entrenamiento y nos manda la correspondiente notificación.

Es algo interesante por si se nos olvida elegir el deporte antes de hacer el ejercicio, pero lo interesante es comenzar la actividad y seleccionar lo que estamos haciendo.

A los deportes mostrados en la lista superior hay que sumar un apartado de «más deportes» en los que encontramos cualquiera que necesitemos desde yoga a press de banca, curl de biceps o zancada, entre muchos otros. 

¿Qué pasa si estamos haciendo un ejercicio y pasamos a otro? Es común que en el gimnasio hagamos 15 minutos de elíptica para calentar antes de pasar al circuito de fuerza y volver a la máquina de cardio. En ese caso podemos seleccionar el primer deporte de la sesión -elíptica-, pausar y elegir uno nuevo -circuito de entrenamiento- y volver al cardio -cinta-. Al final de la sesión se cuenta el tiempo total y las calorías quemadas en cada uno de los entrenamientos. Es decir, es una única sesión, no tres diferentes en el reloj.

La medición del pulso es continua en la sesión deportiva (en el día a día podemos seleccionar que también sea continua, pero consume mucha batería y es mejor dejarlo en una medición cada 10 minutos) y algo interesante es que es marca varias zonas de ejercicio (calentamiento, aeróbico, anaeróbico…) y que en el modo entrenamiento tenemos una pantalla con esa info sobre el ritmo, otra sobre información general del entrenamiento (calorías, tiempo, pulso) y otra que nos permite controlar la música.

La precisión del sensor de pulso es buena y está alineada con el Active 2 y con una banda pectoral, aunque es cierto que mide mejor los esfuerzos en cardio que en fuerza. En cardio bajamos y subimos pulsaciones de forma más paulatina y lo contabiliza bien. En fuerza me dio un pico de 191 pulsaciones porque es un deporte más explosivo, pero ni de broma alcancé esas 191 pulsaciones porque el ejercicio no era tan intenso.

La natación también se mide de forma precisa, aunque bajo el agua lo conveniente es seleccionar el modo de pantalla bloqueada para nadar con el fin de evitar pulsaciones innecesarias. Además, tenemos un modo que limpia el altavoz y el micrófono emitiendo sonidos de alta frecuencia. Pasando un par de veces este modo y agitando el reloj tras la natación, queda como nuevo y sin gota de agua. Es algo que no hay que hacer si nos duchamos porque el agua no entra en el reloj.

Además del ritmo cardíaco tenemos medición del sueño, del estrés (se basa en el ritmo cardíaco, medición del oxígeno en sangre (con un pulso naranja en lugar del verde que se emite para el ritmo cardíaco) y la herramienta de salud femenina que monitoriza el periodo.

Sobre la fidelidad del VO2 Max no puedo hablar porque no cuento con un dispositivo profesional para comparar, pero sobre el sueño he de decir que la medición es bastante fiable. 

Tenemos todos los datos en la pulsera y lo cierto es que el widget ‘Salud’ del watch nos anima a completar anillos corazones, lo que hace que queramos movernos y nos permite ver estadísticas bastante completas, aunque estas estadísticas son más ricas si las vemos en Samsung Health en el móvil.

Más allá de la fidelidad de la medición, para mi lo importante de un reloj inteligente es que nos anima a hacer ejercicio y movernos para abandonar la vida sedentaria. Tenemos, cómo no, contador de pasos y si estamos sentados mucho tiempo nos manda un aviso para que nos levantemos, y en el gimnasio es igual de útil.

Sea el más preciso o no, al final lo que tenemos es un monitor que registra los parámetros de cada entrenamiento y nos permite comparar. Un día de fuerza pude quemar 500 calorías y otro 400 porque lo hice con menos intensidad, pero ahí está el registro, la marca a batir en el próximo entrenamiento y el icono que nos recuerda que ese día cumplimos y nos movimos.

Y sí, haciendo curl siempre hago 12 repeticiones y tengo 15 en algunas mediciones en el reloj. Igual que algunas veces es más generoso con los pasos que doy, pero al final es el mismo dispositivo contando cada día mis movimientos, lo que me permite tener una referencia para mejorar o mantenerme. 

¡Ah! Contamos con otras dos novedades en este modelo sobre la generación anterior más allá del VO2 Max. Por un lado el detector de caídas y, por otro, los electrocardiogramas. Lo primero funciona a la perfección, permitiendo mandar un aviso fácil a emergencias. Lo segundo todavía no está disponible porque es un elemento de salud más «serio» que necesita aprobación internacional.

Batería para dos días, aunque depende de muchos factores

Actualizar el Exynos, además de para dar algo más de alegría al terminal a la hora de abrir apps, habría venido bien para la autonomía. Y es que, el 9110 es un SoC construido en una litografía de 10 nanómetros y Samsung podría haber dado el salto a una litografía más pequeña ya no solo por rendimiento, sino por el menor consumo energético.

No ha sido así y tenemos una autonomía, con mi uso, de día y unas cuantas horas. Como máximo, en mis pruebas he tenido dos días de uso ahorrando en algunos apartados, pero por lo general, ese día y un poquito lo consigo con:

  • Pantalla siempre encendida
  • Esfera con fondo negro
  • Notificaciones activadas para Gmail, WahtsApp, Twitter e Instagram
  • Una hora, mínimo, de ejercicio diario
  • Pulso cada 10 minutos
  • Detección automática de actividad
  • Conexión Bluetooth permanente
  • Detección de sueño con modo noche
  • Brillo automático

Es el uso que considero ideal para un smartwatch. Limitando notificaciones o la conexión por Bluetooth, así como la pantalla siempre encendida, llego a esos dos días de uso, pero sinceramente, para eso me vale con una Mi Band -como la 5 que analizamos hace unas semanas– u otra smartbrand.


Este reloj despertador permite crear una alarma diaria y además muestra la hora y la temperatura exterior. También tiene un cargador inalámbrico para móviles compatibles en la parte superior para cargarlo por la noche sin necesidad de cables.

En autonomía está a la par con el reloj de Apple, pero lejos de otras propuestas mucho más generosas como los smartwatches de Huawei –análisis-. En cuanto a la carga, necesitamos el cargador propietario Qi de Samsung y conseguimos una carga del 100% en dos horas y cuarto, aproximadamente. Y sí, si tenéis un móvil con carga inversa, podéis realizar la carga de los 340 mAh desde ahí.

Para medir la autonomía lo cargaba completamente durante la primera semana cuando la batería estaba a punto de agotarse, pero en la segunda semana lo que hacía (para mantener la monitorización del sueño) era cargarlo cuando durante la cena, durante una ducha, al fregar los platos, al estar jugando con la consola o mientras veía una película.

En ese rato de tiempo libre ni me estoy moviendo ni quiero tener notificaciones, por lo que es mejor desconectar, dar una carga al dispositivo y, al final, tenerlo a punto siempre para la jornada laboral con notificaciones, en el gimnasio, al salir a tomar algo, al pasear y durante la noche. 

No me ha dejado tirado en ningún momento con ese sistema, pero tengo claro que para el próximo Watch, sea el Watch 4 o el Active 3, necesitamos más autonomía.

Eso sí, he de añadir que me gustaba más el anterior cargador. En este debemos posar el reloj y queda con la pantalla hacia arriba. En el anterior teníamos un soporte que nos permitía visualizar la pantalla como si de un monitor se tratara al estar en posición vertical. 

Sigue siendo el rival del Apple Watch en todos los sentidos

Sin sorpresas muy desagradables, pero con novedades interesantes. Ese es el análisis del Galaxy Watch 3 en pocas palabras, un reloj inteligente que no ofrece una mejor experiencia de uso que la generación anterior (que, recordamos, ya tiene dos años), pero que sí pule el diseño y se consolida como el smartwatch todoterreno.

Aunque vamos a usar, y mucho, la pantalla táctil para seleccionar, controlar la música y acciones que solo pueden hacerse de esta forma, el uso del bisel es intuitivo, cómodo, placentero y preciso. De hecho, cuando estoy corriendo me resulta más cómodo girar el bisel que usar la pantalla táctil para algo como el control del volumen o el brillo.

Navegar por los menús con este mecanismo resulta muy natural y en lo que al seguimiento deportivo se refiere, el Galaxy Watch 3 es un excelente monitor tanto por su precisión como, sobre todo, por el trabajo voluntario e involuntario como entrenador personal y «amigo» que nos anima a mover el esqueleto. 

Es grande, sí, pero la pantalla es un auténtico placer y realmente no me ha molestado en el día a día debido a un peso bastante contenido y a un diseño que me encanta. No desentona en ninguna situación tanto por el diseño exterior como por la capacidad de personalizar las esferas.

Sigue siendo el equivalente, por funciones y precio, al Apple Watch, pero también en lo malo como una autonomía que cumple con lo mínimo y que se resiente a crecer. Veremos en la siguiente generación, pero los surcoreanos siguen afinando su división de relojes inteligentes.

Y bueno, Bixby sigue ahí… pero sigue sin servir para demasiado.


Este reloj es el modelo más avanzado de Samsung ahora mismo, con esfera de 45mm, GPS, NFC y conectividad 4G integrados y pantalla AMOLED que puedes personalizar a través de TizenOS.

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